martes, 16 de julio de 2013

10 errores que no hay que cometer con las dietas de adelgazamiento

La dieta, más allá de un esfuerzo para alcanzar el peso ideal, se ha convertido en una compañera asidua de la mujer actual a lo largo de su vida, desde los 18 hasta los 65 años de edad. Según Rubén Bravo experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “si hacemos un cálculo provisional, nos sorprenderá el tiempo que pasan ellas controlando lo que comen: son capaces de realizar una media de 94 dietas, de 4 semanas de duración cada una, equivalente a un total de 8 años”. Esta preocupación demantenerse en forma es natural, ya que el peso de las mujeres está destinado a fluctuar debido a momentos de cambio físico y/u hormonal importantes, como tener un hijo, factores emocionales derivados de las relaciones personales, lamenopausia o el entorno laboral.

Mejor perder peso poco a poco

Sin embargo, los datos estadísticos a nivel nacional indican que el 44,6% de las españolas tiene sobrepeso. Esto demuestra que gran parte de estas mujeres no consigue deshacerse de los kilos de más y el hecho de que se embarquen al menos en dos dietas cada año, sobre todo en la época posterior a las Navidades y en la conocida como ‘Operación Bikini’ de verano, sugiere que recuperan cualquier peso que logran perder. “Si nos proponemos un objetivo real en la dieta, como éste de perder dos o tres kilos en un mes en vez de diez, al cabo del año habremos conseguido un avance importante hacia nuestra meta que no nos costaría tanto mantener”, señala Bravo. Es lógico que, si después de pasar por una dieta baja en calorías, volvemos a los hábitos anteriores, el cuerpo aumente de peso, pudiendo alcanzar hasta un peso mayor al que teníamos antes de empezar la dieta, ya que quiere asegurarse de sobrevivir gracias a las reservas suficientes, cuando vuelva aquella dieta que se le impone. 

Algunos estudios alertan que cada vez son menos los españoles que siguen la dieta mediterránea, declarada en 2010 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Más que de un régimen, se trata de un estilo de vida saludable con una alimentación equilibrada y variada, baja en grasas saturadas y rica en fibra y antioxidantes. Pero en una sociedad azotada por los altos índices de la obesidad y el sobrepeso, las prioridades han cambiado y lo que busca la gran mayoría, sin duda, es una dieta que permite perder peso rápido.

errores que no se deben cometer con las dietas


Los 10 errores más comunes

1. Escoger la dieta al azar es igual de malo que estar a 'dieta perpetua': a menudo se olvida que la dieta, igual que un traje, ha de ser a medida. “Saltar de una dieta a otra para intentar bajar de peso es un gran error, pues al final nuestro metabolismo acaba ralentizándose, aumentando los niveles de cortisol con lo que también lo hará el estrés, la ansiedad y nuestra tendencia a almacenar grasa”, apunta Bravo. Si queremos adelgazar, es indispensable acudir a un especialista.

2. Fijarnos unos objetivos muy altos a corto plazo: a muchas personas les entran las prisas en determinadas ocasiones, ya sea para ‘lucir tipito en una boda’ o para ‘superar la prueba del bañador’, pretendiendo perder 10Kg en un mes. Una meta tan alta en tan poco tiempo pone en peligro el éxito de la misión. “Lo saludable y eficaz es perder 1Kg a la semana, 1,5Kg si realizamos actividad física, por encima de éste peso corremos el riesgo del efecto rebote, de perder principalmente agua y masa muscular, y de a los pocos días encontrarnos irritables, apáticos y débiles”, advierte el experto del IMEO.

3. Saltarse las comidas: está demostrado que realizar unas cinco comidas al día favorece el seguimiento de la dieta. La ingesta de alimentos debe ser cada tres o cuatro horas. Esto favorece un aumento del gasto metabólico y nos ayuda a evitar la ansiedad y a llegar con menos hambre a la siguiente comida.

4. Retirar algún grupo de alimentos o los que nos dan placer: “para perder peso de forma efectiva, evitando el efecto rebote a medio y a largo plazo, no hay que retirar ni las proteínas, ni las grasas, ni los hidratos de carbono; simplemente hay que reducir la ingesta de algunos alimentos y aumentar la de otros, dejando los objetos de placer como excepción para el fin de semana”, aconseja el especialista. 

5. El mismo menú todos los días: la falta de variedad en una dieta aburre y hace que nos cansemos de ella al poco tiempo. 

10 errores que no hay que cometer con las dietas


6. No beber agua durante la comida: nada más lejos de la realidad, pues beber agua en nuestra comida no sólo que no engorda, sino aumenta los niveles de saciedad y nos hará comer menos cantidad. “El agua desnaturaliza el alimento a la hora de metabolizarlo y ralentiza nuestra digestión, incidiendo de forma directa en los niveles de acidez digestivos, por tanto es indispensable en la ingesta”, concluye Bravo. 

7. Lo “light” también engorda: es común que cuando estamos a régimen introduzcamos alimentos con menos calorías o Light en la dieta. Sin embargo, muchas veces al saber que estos alimentos engordan menos, tendemos a consumir mayor cantidad. Al final, el resultado puede ser en un aporte calórico igual al alimento original.

8. Cenar sólo fruta: a pesar de que las frutas nos aportan mucha agua y vitaminas, también hay que tener en cuenta que contienen azúcares simples, que se digieren de forma rápida y nos proporcionan energía que precisamente no nos hace falta a última hora del día. Lo ideal es comer la fruta sola, así se absorben mejor los nutrientes, o media hora antes de la comida por su efecto saciante.

9. Mucha dieta, pero poco ejercicio: adelgazar consiste en conseguir gastar más calorías de las que nuestro cuerpo necesita para que éste recurra a las reservas de grasa para obtener energía. Cuando estamos a dieta restringimos el aporte de energía, pero ¿qué pasa cuando dejamos la dieta y volvemos a aumentar las calorías diarias? La actividad física hace que nuestro gasto calórico sea mayor y, por lo tanto, que consumiendo las mismas calorías no engordemos. Además favorece el metabolismo y libera endorfinas que nos hacen sentir mejor.

10. Consultar la báscula de forma compulsiva: muchas veces la impaciencia de adelgazar rápido nos juega una mala pasada. El hambre que pasamos a cabo de un día no queda reflejado de inmediato en la báscula y, por tanto, no debe ser motivo para desesperación si hoy pesamos lo mismo que ayer o incluso unos gramos más, después de haber tomado mucha agua. Los nutricionistas aconsejan no pesarse de forma compulsiva, ni mucho menos cada día o de forma excesiva. Lo idóneo sería consultar la báscula una vez a la semana, al ser posible por la mañana y siempre en la misma hora. 

Agradecimientos: Rubén Bravo experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

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